viernes, 2 de diciembre de 2011

Sufismo en Al andalus


El Amor es mi Religión: Ibn´ Arabi (poema sufi)

محي الدين بن عربي

"Mi corazón se ha hecho capaz de adoptar todas las formas.
Es pasto de gacelas y convento de monjes cristianos:
Templo de ídolos, Kaaba de los peregrinos,
Tablas de la ley judía y el libro del Corán
...Yo vivo en la religión del amor,
dondequiera que se vuelvan sus cabalgaduras,
ahí está mi religión y mi fe"


Fätima de Córdoba es, junto a Shams de Marchena, una de las grandes mujeres del sufismo que actuaron como iniciadoras de Ibn Arabí y de la que recibió enseñanzas a lo largo de dos años formándolo en el sendero de la intimidad con Allah.

"Cuando la conocí, ya tenía 90 años y se alimentaba de restos de alimentos. Aunque tan vieja y comía tan poco, me daba vergüenza mirarla a la cara, pues la tenía rosada y fresca" (en Al-Andalus, al contrario que en otros países islámicos de la época, era normal que las mujeres anduvieran con el rostro descubierto).


Fátima fue quien designó con toda claridad las cualidades de Ibn Arabí, como él mismo relata en la biografía de su maestra:

"Los otros vienen a verme con una parte de ellos mismos, dejando en sus casas la otra parte, mientras que mi hijo Ibn Arabí es un consuelo para mí, él es la frescura de mis ojos, porque cuando viene a verme, viene todo entero; cuando se levanta, se levanta toda su persona y cuando se sienta, se sienta con toda su persona. No deja nada de sí mismo, en otra parte. De esta forma es como conviene estar en la Vía".

De ella también dijo Ibn Arabí que vivía acompañada por yinns creyentes. Es decir, por genios o elementales de la Naturaleza que habían reconocido el mensaje coránico y que se ofrecían para servirla, pero ella los rechazaba y prefería seguir en su humildad.