sábado, 4 de febrero de 2012

Unidad con la Madre Tierra:







Dijo Sri Yukteswar a su discípulo Drunvalo que, en India, a nadie se le ocurriría acercarse a la divinidad sin antes preparar la mente y el corazón. Las instrucciones que siguen pretenden, pues, enseñar a conectar conscientemente con lo divino y, finalmente, con Dios (le entendamos como le entendamos).

En primer lugar, no importa dónde estemos (Sri Yukteswar empleaba un altar con una sola vela, para concentrarse). Sentiremos la presencia de nuestros maestros y, junto con ellos en el pensamiento, respiraremos como si fuéramos uno solo. Centraremos la imaginación en el paisaje que consideremos más bello del mundo (un bosque, un desierto, el mar o cualquier otro que nos conmueva), lo imaginaremos con ínfimo detalle y sentiremos amor por él y por toda la naturaleza, hasta percibir el calor de este amor en el corazón.

Entonces lo enviaremos hacia el centro de la Tierra con toda nuestra intención, aspecto muy importante del proceso, y esperaremos hasta que la Madre TIerra responda con su amor, pues sabe que somos sus hijos. Percibiremos la energía en todas y cada una de nuestras células y permaneceremos extáticos hasta la plenitud.














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